Poema 135: Ruina

Ruina

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Ruinas y la estela del hombre,

la destructiva presencia ignorante,

el aprovechamiento de cada piedra,

las majadas protegidas del lobo y el zorro,

miliarios en la vía pecuaria.

 

Cardo y decumano, geometría simple,

un anfiteatro desprotegido de las murallas,

los muertos incinerados,

estelas o lajas señalan el enterramiento,

viento y sedimentos y ruina.

 

El calor reseca todo, salvo los olivos,

cargados de fruto ofrecen su sombra

al caminante viaplatense,

amargas olivas listas para ser quemadas,

el objetivo de la cámara no perdona el detalle.

 

Jóvenes parejas se besan

sobre el maderamen que protege las termas,

sonríen sobre las ruinas,

satisfechos de su erotismo

imaginan la sensualidad de veinte siglos.

 

No hay techo, ni banderas, ni rutina,

el foro aún no está excavado,

nadie habla más allá de unos tópicos de Historia,

mientras, un milano sobrevuela el conjunto

en busca de alacranes cebolleros.

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Poema 134: Sigues una curva llena de rutinas

Sigues una curva llena de rutinasIMG_20171008_193514

Sigues una curva llena de rutinas despegas los pies del suelo en algo parecido a correr no estás muy contento contigo mismo todavía el sol la lluvia la sequía dificultan el respirar ves siluetas a lo lejos desafías tu edad e imaginas cómo será el otoño con las imágenes recortadas en pixels y en calidad de otros otoños más lluviosos con menos calor el mundo es una burbuja a punto de tener titulares a toda plana cinco columnas seis obsesiva la prensa capaz de focalizar y concentrar todos sus recursos en el asunto del siglo ya deporte ya independencia ya crisis económica o atentados perpetrados por quién sabe quién que nos odia sin motivo aparente el mal por el mal la lluvia que no llega por el temido cambio climático bah no será por eso será otra cosa el mundo siempre ha sido así de variable y los humanos capaces de construir unas matemáticas artísticas y elegantes también destruyen por celos por envidia por incapacidad para alcanzar la belleza o el dinero o un equilibrio mental tan complicado cuando hay sentimientos o amor o desamor o rechazo temes la inteligencia artificial porque altera los usos y costumbres de una época en la que los periódicos en papel eran los dueños del kiosco y ya no hay kioscos y puedes comprar por internet lo que te plazca anónimamente vicios y perversiones lo peor de lo que somos capaces los humanos circula oculto entre fibra óptica y terminales costosísimos para un trabajo en el que te sientes explotado o inútil no arreglarás el mundo en un texto ni organizarás tus ideas quizás una nueva versión de Blade Runner muestre otras opciones de futuro en las que nunca pensarías por ti mismo o te dediques a buscar rincones de belleza fotográfica encuadres luz y sobre todo cielos con todo su colorido y poemas que trasciendan la verborrea cotidiana la banalidad de opiniones y pensamientos de cuantos gritan y desmadejan el presente ahí está la canción súbitamente te pone en contacto con un mundo que debe existir también que has atisbado a veces e incluso parece que una vez fue tu cotidianeidad pero ya es un recuerdo matemático al que solo te aproximas por puro azar cantautores vagas rimas e ideas conexas cual mapa neuronal dibujado por un niño una cierta luz golpea en fotones los árboles amarillentos también enciende los rostros que miran al crepúsculo te encuentras solo una mañana vagando por caminos llenos de polvo en una tierra que no es la tuya angustia peso sobre el estómago aire insuficiente una vacío súbito inexplicable ausencia de lógica y de perspectivas los pies avanzan caminando sin saber bien dónde te llevan inercia e ideas cíclicas que habitan en alguna reserva espiritual que debes poseer sin saberlo ya eres tú otra vez con algo menos de cordura con el soplido del vacío que te deja pensativo vacilante e inseguro.

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Poema 133: Los acerolos

Los acerolosIMG_20170922_125534

Los dos acerolos tienen acerolas,

hay un muro nuevo que rompe el pinar,

el río apenas soporta tanta sequía,

tañen a muerto las campanas del templo.

 

Hay patos y moscas por doquier,

los viejos gastan los mismos pantalones,

los poemas de la ribera han sido respetados,

el albañil exultante encaja perfecto el adoquín.

 

Los vándalos han estampado su firma en el mural,

el pescador sostiene una conversación filosófica,

nadie le escucha;

unas hojas marcan el inicio del otoño.

 

He comido una docena de acerolas,

su color rojo destaca sobre el cielo azul,

la belleza se esconde en lugares inesperados

en una mañana soleada de septiembre.

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Poema 132: Orlando

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Orlando tuvo que haber sido, fue;

era un hombre y era una mujer después,

era admirador de poetas y se enamoró,

durmió varias veces siete días

cual divinidad que se expande por los siglos,

despertó

inflamado en identidades múltiples,

en un palacio con tantos dormitorios como días

tiene el año no bisiesto.

Se enamoró y no fue correspondido al extremo,

y la Historia lo bordeaba como si fuera un baúl

una reliquia, un elemento invariable.

Orlando tuvo que haber sido,

más allá del hielo y el deshielo y de la corte turca,

más allá de las fiestas de sociedad,

de los poetas mediocres o geniales:

hombres banales, estultos, insignificantes.

Orlando tuvo que haber sido

un culmen de estética y belleza,

una mujer sensible y erudita,

el viento del sudoeste fin último y principio de libertad,

amor a la naturaleza,

olvido del pasado y mirada siempre hacia delante.

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Poema 131: Atareados

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¿Cuántos amaneceres has contemplado?

¿Cuántas la masa marina gris en invierno?

¿Cuántos días has madrugado por placer?

¿Cuántos te has detenido en un río de cauce seco?

 

En la finitud sencilla de nuestros días

aplazamos mirar el cielo cotidiano,

múltiples pantallas nos muestran artificios,

brillos y colores hábilmente retocados.

 

Ciclos hormonales o hundimientos cotidianos

nos privan de la mirada sencilla,

del enfoque posible de todos los sentidos

hacia actos milagrosos, sublimes y ordinarios.

 

Estamos ocupados, nos preocupa no estarlo,

la riqueza vital proviene del atareamiento,

bucles sin sentido ni objetivo, la nada

llena de vaguedades inexplicables, puro instinto.

 

Una urraca lista, el aleteo febril de una mariposa

emergente de su crisálida,

una rosa única en medio del calor estival,

el sonido de un cuco en la lejanía boscosa, nos asombran.

 

Transitamos parasitando la Tierra, removiendo

suplantando, cultivando saberes sin ton ni son,

ocupamos y degradamos el espacio, inconscientes

de la belleza y del placer presentes y alcanzables.

 

Hoy o mañana se nos terminará la vida,

hoy o mañana sufriremos la melancolía de antaño,

arderá un bosque por mano de un imbécil

o perecerá la mariposa una vez apareada.

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Poema 130: Hojas amarillas

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Se cayeron las hojas de los árboles

antes del otoño,

torrentes horadaron la tierra,

dormiste dos días seguidos,

al despertar el polvo no dejaba respirar.

 

En el cielo atronaban aviones invisibles,

el ruido que emitía la radio

parecía la radiación cósmica de microondas,

hojas de papel volanderas

cubrían las calles, vacías de color.

 

Sombras humanas cruzaban deprisa,

embozadas y siniestras,

te sentías observado por ojos diferentes,

una luz intensa unía el día y la noche,

confusión y terror, quizá no estés vivo.

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Poema 129: He ascendido

He ascendidoIMG_20170815_105717

He ascendido hasta lo alto

de la Cañada Soriana Occidental.

El ascenso es vertiginoso,

cubierto de sudor escalo por las rocas.

 

Estas piedras ya existían, no el embalse

espejo minorado por la sequía,

sí estas y otras zarzamoras,

las ovejas darían buena cuenta de ellas.

 

El roble bajo el que me siento.

cobija una gran piedra-mesa;

es en realidad un balcón al valle del Ambroz

y a la sierra que corona el Pinajarro.

 

El día está caliginoso y no se ve más allá,

escucho centenarias esquilas irreales,

el grito rudo de los pastores, silbos y gruñidos,

veo el brillo de la navaja que corta el queso.

 

Moscas en torno al sudor, debió haberlas a millones,

huele a hierba de los prados colindantes,

un jilguero y un gallo lejano engañan al sonido de la autovía,

pueblos blancos entre la masa arbórea.

 

Un vacío histórico y una soledad placentera

me causan sensaciones contradictorias,

me siento minúsculo y a un tiempo inflamado de ideas

de deseos, del esplendor de la edad madura.

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